Por
un módico precio
en
mi barrio una dama
enlutada,
te deja
el
sudor de su cuerpo.
Una
vikinga en paro
te
deja ver sus gotas
de
sudor por su vientre
rodar,
rodar y rodar.
La
duquesa que duerme
a
las puertas del IVAM
tiene
el sudor pegado
en
sus axilas negras.
Arte
estricto es ella
sobre
una alfombra persa
Donde
cuerpo a cuerpo
somete
mi voluntad.
Entre
un cartón de lujo
donde
guardaba Picasso
sus
mentiras, pecados,
duermen
pequeñas gotas.
Chanel
número cinco
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