viernes, 13 de marzo de 2020

Resumen del otro día


El otro día nos planteamos las diferencias entre la poesía y la narrativa, teniendo en cuenta que hay poemas más narrativos y otros más líricos.
No están claras las fronteras afortunadamente, pero convinimos que en poesía no contamos necesariamente uan historia sino que fotografiamos una emoción, se da un trabajo mucho más intenso con el lenguaje, hay más riesgo a nivel formal (hay una necesidad de forzar el lenguaje de forma expresiva, de quebrarlo, de decir como no se ha dicho antes, de inventar las palabras de nuevo). 
Se da también cierta locura creativa, no es la parte racional la que arranca un poema, que parece provenir de algún otro lugar, de las entrañas mismas,
Exige también un esfuerzo mayor de interpretación del lector. 
La poesía contiene siempre un misterio, y una paradoja. 

Nos hicimos algunas preguntas:
¿Debe entenderse la poesía para que nos guste? Tal vez lo suficiente como para que nos sugiera algo, no tanto como para que mate el vuelo del misterio.
¿Debe tener rima y métrica? Hoy en día ya no se usan estructuras rígidas, con una métrica y una rima prefijada, unos esquemas fijos (soneto, terceto, romance…) parece que estemos haciendo una perodia al reproducirlos pero eso no quiere decir que no tenga rima, en el sentido en que nos fijamos al máximo en la combinación sonora de nuestros versos, que no tenga métrica, atendemos al ritmo, a la cadencia de los versos. 

Ya adelantamos que iba a ser difícil establecer un criterio sobre la buena o la mala poesía.
Algunos compañeros trajeron poemas muy malos encontrados en la red, estuvimos de acuerdo con los que encontraron Ana y Mario (no con el de Ramón que trajo uno de su propia autoría, en absoluto malo).
Y otros buenos: de la premio nobel Szymborska, de Bukowski (no recuerdo el título, nos sorprendió porque era más bien tierno, de Manuel Vilas (Mc Donalds

En El mutilado, de Gabriel Ferrater (años), vimos la idea detrás del poema.

En el de Chantal Maillard, la forma (no encuentro enlace, lo pongo):

Llevo acostada largo tiempo...

Llevo acostada largo tiempo
en la orilla. Mis pechos
son colinas cubiertas de hoja seca.
Levanto la cabeza y me contemplo:
en mis muslos el vello a punto de ser vello,
me incorporo: la hierba a punto de ser hierba,
doy un paso y despierto al agua
a punto de ser agua,
se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto
de ser negra...
Un resplandor me ciega:
el bosque me contempla, a punto de ser bosque,
a punto de ser tuya.

 


Y un poema de Luna Miguel, poesía masculina, que ya usa claramente otro lenguaje.

Finalmente, escribieron un pequeño poema a partir de la sensación que les producía una imagen de las que había colgadas en Railowski, bastante poéticas.
Quedaron unos textos muy chulos.

Propuse que escribiérais un pequeño poema a partir de algún elemento cotidiano, de algo que forme parte de vuestra rutina y que de pronto es observado con unso ojos poéticos

lunes, 9 de marzo de 2020

Por la ventana del bus _ mio es decir malo


Por la ventana del bus.



Las secretarias llevan niños a las escuelas,

lo mismo que las madres masáis dan de beber sangre

cada mañana,

cada día del año.



Dos barrenderas miran con envidia a la mujer del embajador:

alta, negra, muy negra.

Envuelta en piel de seda roja.

Ellas sueñan.



La policía nacional era pelirroja.

Algo emancipadora tenía su cadera de cuero,

sus botas de cuero,

sus ray-ban negras, muy negras,

observaban a dos tutsies.



A esa hora de la mañana las mujeres van limpiando pisos,

cargando basura infantil.



Por la ventana del bus,

un semáforo, miles de nikons disparan.



Son pequeños guijarros

entran, compran y salen.

No hablan, no miran, solo sonríen,

un rictus, una mueca, dan miedo.



Son las siete de la tarde, la noche permanece negra, muy negra.

En la esquina brillan dos ojos, dos hileras de dientes.

Seguía solo, mirando por la ventana.

Salida de emergencia.

El Botijo


Desprecio del Japón o de la China
granadino tibor de porcelana,
el vaso etrusco, el ánfora romana
y la tinaja griega o damasquina.

Te canto a ti, que el agua cristalina
sabes frigorizar sin pompa vana
expuesto en el balcón, en la ventana
a los besos de un aura vespertina.

Cuando mi boca en ti, bello cacharro
busca ardorosa el abundante chorro
y con mis manos cálidas te agarro,

siempre encuentro propicio a mi socorro
el caudal que refrescas en tu barro
y que brota sutil por tu pitorro.  (Miguel Ramos Carrión)

La primera fotografía de Hitler

¿Y quién es este niño con su camisita?
Pero ¡si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
¿Tal vez llegue a ser un doctor en leyes?
¿O quizá tenor en la ópera de Viena?
¿De quién es esta manita, de quién la orejita, el ojito, la naricita?
¿De quién la barriguita llena de leche? ¿No se sabe todavía?
¿De un impresor, de un médico, de un comerciante, de un cura?   
¿A dónde irán estos graciosos piecitos, a dónde?
¿A la huerta, a la escuela, a la oficina, a la boda
tal vez con la hija del alcalde?

Cielito, angelito, corazoncito, amorcito,
cuando hace un año vino al mundo,
no faltaron señales en cielo y en la tierra:
un sol de primavera, geranios en las ventanas,
música de organillo en el patio,
un presagio favorable envuelto en un fino papel de color rosa.
Antes del parto, su madre tuvo un sueño profético:
ver una paloma en sueños, será una buena noticia;
capturadla, llegará un visitante largamente esperado.
Toc, toc, quién es, así late el corazón de Adolfito.

Chupete, pañal, babero, sonaja,
el niño, gracias a Dios, está sano, toquemos madera,
se parece a los padres, al gatito en el cesto,
a los niños de todos los demás álbumes de familia.
Ah, no nos pondremos a llorar ahora, ¿verdad?,
mira, mira, el pajarito, ahora mismo lo suelta el fotógrafo.

Atelier Klinger, Grabenstrasse, Braunen,
y Braunen no es una muy grande, pero es una digna ciudad,
sólidas empresas, amistosos vecinos,
olor a pastel de levadura y a jabón de lavar.

No se oye el aullido de los perros, ni los pasos del destino.
El maestro de la historia se afloja el cuello
y bosteza encima de los cuadernos.

(Versión de Gerardo Beltrán).

domingo, 8 de marzo de 2020

Regalito a todos en el "Dia de la Dona" (poema-canción de mi hija Samantha)




Mujer Tupperware ( por Samantha Navarro)


Ella hundió su cabeza en un trapo de piso
Buscando una limpieza y orden interior;
Vació todos los cajones
Hurgó bajo el sillón.
Él la miró con asco como a los insectos,
Ella pegó un botón en su saco sport

Mujer tupperware, perfecta tu casa.
Mujer tupperware, ¿quién te rescatará?

No vino la empleada en toda la semana,
No llamó, ni avisó, no se supo más nada.
Lavó todas las ventanas
Limpió el cuarto de atrás.
Él la llamó de tarde, no iba a ir a cenar;
Ella trajo a los chicos húmedos del club.

Leyó el diario cansada, lo esperó mimosa
Buscó en un cognac un poco de emoción;
Lloró todas las lágrimas:
Yo estoy bien, estoy bien, estoy bien, dijo para sí.

Mujer tupperware, perfecta tu casa
Mujer tupperware, ¿quién te rescatará?


De la canción-poema de Samantha Navarro en el CD "Mujeres Rotas" (1998).
Transcrito del libro “Sapo de otro pozo”(2009)

jueves, 5 de marzo de 2020

¿Así que quieres ser escritor?




Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.
Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.
Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.
No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.
No hay otro camino.

Y nunca lo hubo.

¿ASÍ QUE QUIERES SER ESCRITOR?
Charles Bukowski