lunes, 9 de marzo de 2020

Por la ventana del bus _ mio es decir malo


Por la ventana del bus.



Las secretarias llevan niños a las escuelas,

lo mismo que las madres masáis dan de beber sangre

cada mañana,

cada día del año.



Dos barrenderas miran con envidia a la mujer del embajador:

alta, negra, muy negra.

Envuelta en piel de seda roja.

Ellas sueñan.



La policía nacional era pelirroja.

Algo emancipadora tenía su cadera de cuero,

sus botas de cuero,

sus ray-ban negras, muy negras,

observaban a dos tutsies.



A esa hora de la mañana las mujeres van limpiando pisos,

cargando basura infantil.



Por la ventana del bus,

un semáforo, miles de nikons disparan.



Son pequeños guijarros

entran, compran y salen.

No hablan, no miran, solo sonríen,

un rictus, una mueca, dan miedo.



Son las siete de la tarde, la noche permanece negra, muy negra.

En la esquina brillan dos ojos, dos hileras de dientes.

Seguía solo, mirando por la ventana.

Salida de emergencia.

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