ENCUENTRO
CON EL PASADO
Atravesaba
una época en mi vida, llamémosla filosófica, en la que la melancolía se había
adueñado de mí y constantemente me planteaba si mi vida había merecido la pena,
si había hecho lo que me había propuesto, si se habían cumplido mis
expectativas y desarrollado mis planes, si había hecho bien las cosas
Un día,
caminando por los jardines del cauce del río Turia, iba ensimismada en mis
pensamientos y de pronto vi a mi lado a una niña que me sonreía y caminaba a mi
paso. Lo primero que pensé fue que se había perdido y le pregunte cómo se
llamaba y cuantos años tenía. Trece, me respondió, y mi nombre es el tuyo.
Es imposible
que sepas mi nombre porque no me conoces, le dije, a lo que contestó que lo
sabía ya que ella era yo.
Aquí empecé
a asustarme y a ponerme nerviosa e insistí: ¿Quién eres tú y qué haces aquí? ya
te lo he dicho soy tú y estoy aquí porque me has llamado, respondió la niña. No
lo he hecho, le dije yo. Si, asevero
ella, al hacerte tantas preguntas sobre tu vida me has obligado a venir para
que tengas una respuesta.
Totalmente asombrada y pensando que mi mente
me estaba jugando una mala pasada, intente razonar diciéndole, pero si eres una
niña y todavía no has vivido mi vida ¿cómo vas a saber la respuesta? Muy fácil,
me asevero, yo te digo lo que quiero ser y hacer y tú me cuentas si lo has
hecho.
Y con estas
premisas iniciamos un dialogo de preguntas y respuestas:
Niña.-
Quiero ser azafata de vuelo, o presentadora de informativos, aunque tampoco me importaría
llevar una vida libre y pacifista, fuera de convencionalismos sociales, vivir
con diferentes personas, poner en común nuestras necesidades y solucionarlas
también en comunidad, practicar el amor libre y vestir ropa floreada.
Yo.- O sea,
quieres ser hippy y vivir en una comuna. Pues no, no lo soy y tampoco azafata o
presentadora.
Niña.-
Bueno, también estaría bien ser una estrella del rock, una actriz famosa o una
gran periodista a la que le conceden el premio Pulitzer.
Yo.- Un gran
abanico de posibilidades, pero tampoco. De momento no he hecho ni he sido nada
de lo que quieres.
Niña.- ¿Por qué no lo has hecho?
Yo.- Porque
en algún momento tus deseos cambiaron.
Niña.- Eso
no es posible, algo está fallando, yo ya te he dicho lo que quiero y tú tenías
que haberlo cumplido.
Yo.- Si,
pero esto funciona en ambas direcciones, tú has inventado este juego, no puedes
enfadarte, eres una niña y yo una persona adulta, ha pasado mucho tiempo y
muchas cosas.
Niña.-Pues
explícame tu ahora porqué cambié de idea, lo qué ha pasado. Ten en cuenta que
estás jugando con ventaja, sabes lo que querías
y lo que has hecho, pero yo no. Te toca responder a ti
Yo.-Vale,
pregunta lo que quieras.
Niña.- ¿Eres
feliz?
Yo.-
Relativamente feliz.
Niña.- ¿Qué quiere decir relativamente?
Yo.-
Conforme te haces mayor comprendes que hay momentos felices, otros no tanto y
también tristes y lo importante es disfrutar al máximo los momentos felices.
Niña.- No te pongas tontorrona, yo quiero saber cómo va
a ser mi vida
Yo.- Vivirás
en diferentes lugares, tendrás amigos en todos ellos y conocerás a personas
interesantes. Te casaras y tendrás dos hijos y una hija.
Niña.-
Háblame de donde voy a vivir, ahora vivo en Teruel.
Yo.-Vivirás
en Madrid, Barcelona, Sevilla y te
asentaras definitivamente en Valencia. Viajaras prácticamente por toda Europa,
también irás a Estados Unidos y Canadá.
Niña.- ¿Qué
hay de mi marido y mis hijos? ¿Vivo con ellos?
Yo.- Continuas viviendo con tu marido, tus hijos
ya son mayores y viven con sus parejas fuera de Valencia, pero los ves muy a
menudo
Niña.- Mis padres, bueno, los nuestros ¿viven? Y ¿mi
hermana?
Yo.-
Nuestros padres han fallecido, pero tuvieron una vida larga y tranquila. Tu
hermana está bien se casó y tiene dos hijos. Vive en Valencia y nos vemos casi
todas las semanas.
Niña.- Si tu
vida personal es buena, qué te falta para haberme convocado ¿es tu vida
profesional? ¿Qué ha ocurrido en ella?
Yo.- Estudie
Derecho, y tras un periodo de tiempo de ejercicio profesional, ingrese en la
carrera diplomática administración donde he permanecido hasta el pasado mes de
mayo. Pensándolo bien he disfrutado mucho también a nivel laboral.
En ese
momento me quede callada y sentí en mi interior que mi vida era bastante
completa y mi melancolía la producía la nueva etapa recientemente iniciada.
Quise
decírselo a la niña pero, cuando mire al lugar donde se encontraba, había
desaparecido.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario