Dos pretorianos (ejercicio Nº 10 b –diario de
reclusión- y Nº11 b)
estaban equipados para la guerra,
uno cabalgaba un
tordillo, el otro un bayo,
y le opuso
resistencia.
Un centurión
desmontó,
quiso vencerla
con palabras.
Su camarada
seguía montado,
no sea que la
resistencia se tornara agresión.
Este centurión
desmontó también,
debían
disciplinar con tranquilidad,
sus monturas
quisieron aprovechar para comer la lujuriosa hierba,
las movía la
misma fuerza que a la resistencia
No se lo
permitieron,
estas cabalgaduras
ya habían sido doblegadas anteriormente.
Conferenciaron mucho rato,
el tiempo es dual: aliado y
enemigo a la vez.
Vuelven a montar estos
pretorianos,
dan unas vueltas y se retiran.
Quizá fueron vencidos,
es que esta guerra se libra de
otra manera.
Mi vecino de
enfrente es libre,
los centuriones no pudieron
doblegarlo
porque no luchaban con él,
luchaban con la Libertad.
Ama y se deja amar esta Libertad
pero llega como un deseo,
es esquiva pero se deja querer.
no se percibe si los hombres no
se deciden,
La libertad nunca se rinde,
se rinden los
hombres.
Original sin correciones:
"Dos pretorianos" (ejercicio Nº 11b o quizá también 10b, casi un diario de reclusión!)
"Dos pretorianos" (ejercicio Nº 11b o quizá también 10b, casi un diario de reclusión!)
Aparecieron
dos pretorianos,
estaban equipados para la
guerra,
uno cabalgaba un tordillo, el otro un bayo,
y le opuso resistencia.
Un centurión
desmontó,
quiso vencerla
con palabras,
su camarada
seguía montado,
no sea que la
resistencia se tornara agresión.
Este centurión
desmontó también,
querían disciplinar
con tranquilidad,
sus monturas
quisieron aprovechar para comer la lujuriosa hierba,
los movía la
misma fuerza que a la resistencia.
No se lo permitieron,
es que estas
cabalgaduras ya fueron doblegadas antes.
Conferenciaron
mucho rato,
el tiempo es dual:
aliado y enemigo a la vez.
Vuelven a
montar estos pretorianos,
dan unas
vueltas y se retiran.
Quizá fueron
vencidos,
es que esta guerra
se libra de otra manera.
Mi vecino de
enfrente es libre,
los centuriones
no pudieron,
porque no
luchaban con él,
luchaban con
la libertad.
Ama y se deja
amar pero llega como un deseo,
solo se percibe
si los hombres se deciden,
es esquiva
pero se deja querer.
Es que la libertad
nunca se rinde,
se rinden los hombres.
Mi vecino de
enfrente está en su parque
Él libre, yo recluido
En El Carmen, 20 de marzo de 2020.
Tiene ritmo, Mario, me gustan las formas. el sentido queda un poco difuso, no tanto para los que hemos leído el diario, pero sí entiendo que para los que se enfrentaran por primera vez al poema. Yo dejaría la imagen clara: dos policías a caballo interpelando a un mendigo mientras un vecino mira desde su ventana, en tiempos de reclusión por coronavirus. Y a partir de ahí a volar. La emoción me llega, la libertad del hombre frente al recluido, una libertad no sólo física. Tiene grandes posibilidades esa idea.
ResponderEliminarGracias enormes! Entiendo que sin tener presente el diario anterior (prosa) no es nada claro. Quise matar varios pájaros de un tiro (quizá por no tener muchas ganas de escribir) y entonces es como cuando compras una de esas maquinillas multifunción para la cocina: al final no es buena para ninguna. Reconozco que fracasé pues quería poner la 'libertad total' como protagonista y quedó como un complemento de la situación. Aplicaré tus sugerencias!
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