martes, 24 de marzo de 2020

Dos pretorianos -corregido- (Ejercicio Nº11b o 10b, o ambos... o diario de reclusión)



Dos pretorianos (ejercicio Nº 10 b –diario de reclusión- y Nº11 b)


 Aparecieron dos pretorianos,
estaban equipados para la guerra,
uno cabalgaba un tordillo, el otro un bayo,
y le opuso resistencia.

Un centurión desmontó,
quiso vencerla con palabras.
Su camarada seguía montado,
no sea que la resistencia se tornara agresión.

Este centurión desmontó también,
debían disciplinar con tranquilidad,
sus monturas quisieron aprovechar para comer la lujuriosa hierba,
las movía la misma fuerza que a la resistencia
No se lo permitieron,
estas cabalgaduras ya habían sido doblegadas anteriormente.

Conferenciaron mucho rato,
el tiempo es dual: aliado y enemigo a la vez.
Vuelven a montar estos pretorianos,
dan unas vueltas y se retiran.

Quizá fueron vencidos,
es que esta guerra se libra de otra manera.
Mi vecino de enfrente es libre,
los centuriones no pudieron doblegarlo
porque no luchaban con él,
luchaban con la Libertad.

Ama y se deja amar esta Libertad
pero llega como un deseo,
es esquiva pero se deja querer.
no se percibe si los hombres no se deciden,

La libertad nunca se rinde,

se rinden los hombres.

Original sin correciones:
"Dos pretorianos" (ejercicio Nº 11b o quizá también 10b, casi un diario de reclusión!)


Aparecieron dos pretorianos,
estaban equipados para la guerra,
uno cabalgaba un tordillo, el otro un bayo,
y le opuso resistencia.
Un centurión desmontó,
quiso vencerla con palabras,
su camarada seguía montado,
no sea que la resistencia se tornara agresión.
Este centurión desmontó también,
querían disciplinar con tranquilidad,
sus monturas quisieron aprovechar para comer la lujuriosa hierba,
los movía la misma fuerza que a la resistencia.
No se lo permitieron,
es que estas cabalgaduras ya fueron doblegadas antes.

Conferenciaron mucho rato,
el tiempo es dual: aliado y enemigo a la vez.
Vuelven a montar estos pretorianos,
dan unas vueltas y se retiran.
Quizá fueron vencidos,
es que esta guerra se libra de otra manera.
Mi vecino de enfrente es libre,
los centuriones no pudieron,
porque no luchaban con él,
luchaban con la libertad.

Ama y se deja amar pero llega como un deseo,
solo se percibe si los hombres se deciden,
es esquiva pero se deja querer.
Es que la libertad nunca se rinde,
se rinden los hombres.

Mi vecino de enfrente está en su parque
Él libre, yo recluido

En El Carmen, 20 de marzo de 2020.

2 comentarios:

  1. Tiene ritmo, Mario, me gustan las formas. el sentido queda un poco difuso, no tanto para los que hemos leído el diario, pero sí entiendo que para los que se enfrentaran por primera vez al poema. Yo dejaría la imagen clara: dos policías a caballo interpelando a un mendigo mientras un vecino mira desde su ventana, en tiempos de reclusión por coronavirus. Y a partir de ahí a volar. La emoción me llega, la libertad del hombre frente al recluido, una libertad no sólo física. Tiene grandes posibilidades esa idea.

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    1. Gracias enormes! Entiendo que sin tener presente el diario anterior (prosa) no es nada claro. Quise matar varios pájaros de un tiro (quizá por no tener muchas ganas de escribir) y entonces es como cuando compras una de esas maquinillas multifunción para la cocina: al final no es buena para ninguna. Reconozco que fracasé pues quería poner la 'libertad total' como protagonista y quedó como un complemento de la situación. Aplicaré tus sugerencias!

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