Hablo
de lo que nunca llega
Cuando
me rompí los labios
Llenos
de ginebra.
Fuera
una mirada sin nombre
Dentro
de una hoja doblada
Comienzo
siempre la misma novela
Que
se ausenta después de la cena
Toda
aquella materia orgánica inútil
Sembrando
el porche
Te
muerdes las uñas para que se deslicen
Más
rápidas por la piel de la almohada
Música
que arrastra que empuja hacia el borde de la alcantarilla
Después
de la cena salvamos al arte
De
su vida de su muerte
Discursos
sin desnudarnos
Sin
estar enamorados
Seguimos
con hambre
Tu
historia mía en un segundo
Fue
anónima un brindis robado
A
punta de silencio
Alguien
canta desesperado entre veinte notas de deseos
A
la espera de un viento que desalambre este juego
Sentado
en la parte de atrás del autobús
Las
luces de los bares van de camino, se van hasta mañana.
Voy
leyendo los anuncios por debajo de la lluvia
Sobre
el negro cristal del asfalto
Acabo:
El dedo entra en la llaga
pero
la iglesia está clausurada
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