domingo, 12 de abril de 2020

"Saudade" diario de reclusión "D" para los compañeros del taller (ejercicio Nº10)



Diario de reclusión “d” (no tan diario)

“Saudade”

¿Cómo explicar un término en portugués y de uso bastante habitual, cuya traducción lineal no existe? Es difícil de definir si no has vivido algún tiempo en Brasil (o quizá en Portugal); no te será fácil encontrar una palabra única que lo traduzca. Aún si hubieras tenido una relación profunda con una persona en Brasil o afuera con alguien brasileño, tampoco la encontrarías. Sería más factible captar el sentido de la expresión si conoces a fondo la música brasileña de la samba-canção, sus poetas y el fenómeno más moderno de la Bossa Nova.

En este largo confinamiento creo que todos experimentamos “saudade”. Algunos la sentimos por la lejana calidez del bar que ya no tenemos, con su terraza y su barra, sus meseros y meseras, sus parroquianos desconocidos pero que nos parecen amigos. Y mucha “saudade” por los amigos que veíamos y a los que apabullábamos con nuestra plática de veterano solitario y desesperado por comunicarse. Es fácil de buscar en algún diccionario, seguramente encontremos varias acepciones y serán todas correctas en una u otra situación pero no en su totalidad. Os pasaré las palabras que obtuve consultando traductores en línea y las iré uniendo para ver si al final logro daros esa sensación, ese estado de ánimo, ese humor, ese sentimiento casi de enfermedad que se da al ser invadido por “saudades”:

                            «Es tristeza y es abatimiento en un espacio temporal, o simplemente espacial que se nos da respecto a algo amado con el deseo de que esa situación se revierta, es cuando echas de menos algo que te conmueve, algo que te da nostalgia pero con un poco de depresión en la soledad, al mismo tiempo que no deja de ser una añoranza, una resignación apasionada de una melancolía vivida con amor mientras que el que sufre es quien espera, es un recuerdo amoroso de algo que se ha perdido y ya no recuperaremos, todo esto combinado con la tristeza y la alegría.»

Confieso que me gustó una de las acepciones donde dice que mezcla tristeza y alegría; “y no puedo agradecerle más a la vida” (*)

¿Está más claro ahora? ¡Obviamente que no! Pero eso es “saudade”. Potente pero difusa.

Sí, tengo ”saudades” de todos los compañeros del taller, cada uno con su ocupación o su preocupación, su nítida personalidad, su particular timbre de voz (que para un músico es lo primero que se le fija en la memoria), su estilo al escribir prosas o poesías, su forma de leer que puede ser clara, enfática o apocada, rapidísima o pausada, con mucha o poca voz, dicción impostada, como Amparo. o destemplada, como la mía, aquellas ubicaciones tácitamente reservadas alrededor de la mesa del salón tal cual restaurante de lujo para los clients habitués y hasta nuestras diferentes reacciones ante la variable temperatura del ambiente. 

Por todo eso siento esta “saudade” que, nunca-nunca-nunca videoconferencia alguna podrá suplantar.

Barrio del Carmen, 12 de abril de 2020.  

* Manuel Vilas en su novela “Alegría”

Nota: de acuerdo a las recomendaciones de la RAE uso los plurales masculinos representando todos los géneros (y géneras)!

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