COLUMNA
Revisitando 1984
La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza
VICEN TORMO
Para empezar si sumamos los dígitos de ambos años obtenemos el mismo número, el cuatro, pero esto son cosas de la numerología y la casualidad, si bien para los Mayas el número 4 tiene un significado muy importante pues a él asociaban la idea de auto-existencia, buscar dentro de uno mismo, y tal vez eso mismo estamos haciendo los Ibéricos a día de hoy en nuestro país España.
En este presente se dirime una cuestión de vital importancia no sólo para este momento sino para el porvenir y no es otra que la de libertad versus seguridad.
Estamos viviendo en un mundo saturado por las informaciones y las falsas noticias, con una comunidad científica también saturada de expertos en contagio y virología que salen de debajo de las piedras como caracolillos tras la tormenta y que opinan de manera diametralmente opuesta y tenemos un gobierno inexperto, en el caso que nos ocupa dentro del ecosistema de nuestra piel de toro, en gestión de pandemias que se defiende como un felino murakaniano panza arriba. Es en este inmenso teatro donde el público que no es otro que la gente encerrada en sus casas quiere saber la verdad de esta ¿tercera guerra mundial?
¿Será la República Popular China la responsable de esta guerra en pie de paz? Según todas las estadísticas la economía de occidente caerá espectacularmente en picado siendo la gran potencia amarilla la más beneficiada. Si tenemos en cuenta que uno de los mayores centros en virología se haya en la ciudad china de Wuhan, epicentro del cataclismo vírico planetario, y que a horas de hoy nadie se cree que los mandatarios chinos nos hayan dado la versión real de lo que allí pasó pues ya tendríamos todos los ingredientes para un novelón de más de 4 x 100 páginas que a buen seguro ya estarán cocinando los Follet y los Le Carré de turno.
Si hemos de vivir con nuestros congéneres los virus coronados, pues hagámoslo en libertad. Yo me decanto por hacer como el pueblo maya y el número cuatro. Aprendamos a discriminar por nosotros mismos. Hagamos lo que creamos que necesitamos realmente. Hagamos esos malditos tests, de los que no fallan, PCRs de los buenos y también pruebas de anticuerpos para ver quienes hemos desarrollado un nivel de inmunidad tranquilizador.
Salgamos ya a trabajar todos los que estemos sanos y los enfermos pues nos curaremos lo antes posible en los hospitales y cuando nos den el alta volvamos directamente a la calle, claro que sí.
Necesitamos aceptar que esto ha pasado. El globo terráqueo se ha infectado de un virus que produce una neumonía mortífera –sea quien sea el culpable– pero esto no tiene que ser la excusa que de pie al control de la sociedad ni a su manipulación, ni su monitorización celular telefónica. No queremos ser esclavos, ni queremos la ignorancia. Queremos la paz. ¿no es así Lennon?
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