VACACIONES EN AGOSTO
Claudia, hace varios años que pretende disfrutar de sus
vacaciones en el mes de agosto para coincidir con sus amigos, su deseo es casi
una obsesión y finalmente lo ha conseguido.
¡Estoy de vacaciones!, es la expresión que sale de su boca
cuando termina su jornada laboral el día 31 de julio, y ¡mañana comienza el mes
de agosto!, añade.
Pero precisamente este año es diferente a los anteriores, no
ha existido primavera, es más, durante los meses de junio y julio se ha
recrudecido el invierno.
Los científicos todavía no han encontrado explicación a este
fenómeno, que comenzó a estudiarse cuando, llegado el mes de abril, se produjo
un brusco descenso de la temperatura que no remontó durante el mes de mayo.
La comunidad científica está desconcertada, las intervenciones
en los diferentes canales de televisión se suceden sin que se pueda dar una
respuesta a la nueva situación climatológica que se está produciendo, no
aisladamente, sino a nivel mundial.
Claudia llega a su casa y lo primero que hace es conectar la
televisión, ávida de noticias que le ayuden a organizar las vacaciones, ya que,
dadas las condiciones climatológicas, tanto ella como sus amigos han aplazado
la decisión con la esperanza de que el tiempo se restableciera, volviera a ser
un agosto normal y les permitiera planificar unas actividades veraniegas.
Los informativos alertan de que se está aproximando una
tormenta de nieve y aconsejan no salir de viaje y aprovisionarse de alimentos,
bebidas y utensilios para soportar un aislamiento, dado que no es posible
determinar la virulencia, consecuencias y duración de la tormenta.
A las 6 de la tarde el cielo está totalmente gris, el frio se
ha intensificado, la calefacción no caldea lo suficiente y la casa de Claudia,
ubicada en una urbanización a las afueras de la ciudad, se está quedando helada
y ella lo único que puede pensar es, ¡con las ganas que tenia de vacaciones en
agosto y se me van a estropear!, ¡esto no es posible!
¡No importa!, dice en voz alta, ¡hablaré con mis amigos y
entre todos encontraremos la forma de
que todo sea magnifico! Y continúa sin asimilar, pese a las advertencias
escuchadas, que está ocurriendo algo que no puede ser controlado y que supera
en importancia al hecho de que se le estropeen las vacaciones.
Con tal determinación coge el teléfono móvil con la intención
de contactar con sus amigos, pero el móvil no funciona, lo intenta con el fijo,
pero no hay línea, su cuerpo se estremece, pero no de frío, sino de miedo. ¿Qué
hago ahora?, se pregunta, y decide salir a la calle en busca de contacto
humano.
Cuando abre la puerta, se da cuenta de que no puede salir, la
nieve anunciada ha caído en tromba, alcanza hasta su cintura, y presa de un
ataque de pánico se lanza sin ningún control a la calle y nota como se va
hundiendo poco a poco, no puede avanzar y cuando cree que ha llegado el momento
final de su vida escucha un fuerte ruido y piensa que algo se va a desplomar
sobre su cabeza.
Sin poder evitarlo, abre los ojos y se da cuenta de que está
sonando el despertador y ella está en su cama. Mira por la ventana y ve un día
espléndido. Son las 7 de la mañana de un día de mayo, ya se nota la primavera,
pero también es el día en el que, en el trabajo de Claudia, se deciden los
turnos de vacaciones.
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