El comienzo
de La Metamorfosis como una carta de amor
¿Te acuerdas cuando me llamabas mi bichito excitante y
divino? Yo te respondía que eras la bichita más deseable y querida. Hoy me
sentí tu bicho, ese bicho del que siempre hablas. Hasta vi mi pancita
redondeada como si fuera la de un insecto dado vuelta apoyado en su caparazón
fuerte a la que tanto te gusta acariciar. Allí tengo escondidas mis alas para
que pronto te pueda ir a buscar, bichita de luz eterna y divina. La pancita no
me dejó ver mis pies, imaginé entonces que tenía muchos brazos; brazos para
poder abrazarte aún más.
Tu bichito Gregor
Queridos compañeros (genéricamente como siempre!):
ResponderEliminarpasé en limpio el ejercicio hecho ayer en el propio taller (hasta rima!). Tiene unos pequeños ajustes de sintaxis y el saludo al final que se me había quedado por el camino. Con amor, hasta los bichos más feos y monstruosos (ungeheuren Ungeziefer) se pueden tornar objetos de cariño.¡Abrazos de muchos brazos!(otra vez la rima...)